El último gol por la escuadra de las tecnológicas

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Con este post creo que ya es el tercero en el último año en el cual hablo sobre smartwatches, pero hace poco me di cuenta de una cosa que me gustaría contaros. Hoy haremos una breve reflexión. Desde los últimos tres meses he llevado todos los días un Apple Watch y mi experiencia es buena en general, cumple lo que promete. Sin embargo me he dado cuenta de una cosa: el que pensara que los relojes inteligentes no iban a tener ciclos de renovación de un año se equivoca profundamente (y yo era uno de ellos). Mucho se ha comentado que el sector relojero es diferente, que los relojes tienen un simbolismo y un componente social al que las tecnológicas se tendrían que adaptar, etc pero nada más lejos de la realidad. Os explico el porqué.

El día a día marca la diferencia

¿Habéis oído eso de que cuando haces algo 21 días seguidos se convierte en hábito? (el anuncio de Dani Rovira, sí) pues eso es lo que ocurre con los relojes inteligentes. Tras un mes de uso ya es una parte más de mí, como el móvil (punto clave como veréis): gestiono las notificaciones de forma cómoda y efectiva, hago deporte y me cuantifico, además de encontrar alguna app útil de vez en cuando. Al principio notas que lo llevas, es una especie de agente extraño pegado a tu muñeca y que encima vibra cada cierto tiempo pero conforme pasan los días dejas de percibir su presencia, interactuas con él de forma natural y se convierte en una extensión de tu cuerpo.

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Cuando eso ocurre es como cuando el delantero ha driblado al portero y se dirige hacia la portería. Estás vendido, pero en el buen sentido. Normalizar el uso del smartwatch conlleva tratarlo como un aparato tecnológico más, y por normalizar me refiero a: cargarlo todos los días, usar un sistema operativo similar al del móvil y en definitiva, romper la “magia” de lo que significa un reloj tradicional para convertirse en tecnología. ¿Es esto un problema? Habrá quien piense que sí y habrá quien no. Yo soy de los que piensan que no (¡sorpresa!) y es más, nunca me había interesado por los relojes hasta que se comenzaron a hacer “inteligentes”. Dicho lo cual, si sois de los que quieren tener siempre lo último, id preparando la tarjeta de crédito. Y si os da igual no tener lo último, haceros a la idea de que cambiareis de reloj más habitualmente que antes.

Conclusión

Ya hay rumores acerca del Apple Watch 2 y se dice que el año que viene lo tendremos ya en las tiendas. Las tecnológicas nos han puesto el cebo y hemos picado como siempre. Cada año estos “cacharritos” incluirán nuevas y mejores funciones entrando en una carrera de especificaciones cuesta abajo y sin frenos. ¿Os suena verdad? Con los smartphones ocurre lo mismo.

El sector relojero suizo está cambiando, las ventas caen y ya vemos a fabricantes históricos como Tag Heuer lanzando smartwatches al mercado. Es algo que ha venido para quedarse y todos se están dando cuenta. Mis amigos y familiares han pasado de preguntarme: ¿para que sirve un smartwatch? a ¿para que sirve y cuanto cuesta porque estoy pensando en comprarme uno?. Está empezando a calar entre la gente.

Hoy ha sido un post cortito y al pie, como le gustan a Javier Coronas. Si alguno de vosotros tiene smartwatch y está de acuerdo conmigo (o no), os animo a que dejéis un comentario con vuestra opinión.

¡Hasta la próxima!

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